Y pues, como lo habrán notado, no pude cumplir mi promesa de regresar antes del 1 de enero, pero es que de verdad he andado ocupada con mi familia. Estas vacaciones nos han servido pa' estar juntos mucho tiempo, convivir, reirnos y enojarnos...
enero 03, 2010
De Regreso
Y pues, como lo habrán notado, no pude cumplir mi promesa de regresar antes del 1 de enero, pero es que de verdad he andado ocupada con mi familia. Estas vacaciones nos han servido pa' estar juntos mucho tiempo, convivir, reirnos y enojarnos...
diciembre 13, 2009
Uno
No hay más que decir. Las personas que me conocen y leen este blog están invitadas a ser espectadores de un concepto diferente en el foklor mexicano.
Si están interesados es (obviamente) los domingos a las 6pm.; en la sala Francisco Javier Clavijero del Instituto Cultural Poblano (Av. Reforma, esquina 13 sur).
El acceso es con pase de cortesía o con un volante promocional, que yo les puedo dar.
Es un espectáculo multicolor que nos lleva a través del país. Asistan, no se arrepentirán.
octubre 23, 2009
Cadena, ¡oh!, hermosa cadena
Pero esta vez tengo en mi poder (ajajaja, me sentí mala) uno que está genial. De verdad es grato encotrar correos así (ojo: sólo leo los que tienen un título que me es desconocido, los demás ya me los sé), cada noche prendo la compu y tengo, generalmente, poco más de 20 mensajes, el contenido: wácala!
Alguien tuvo a bien enviarme esto: lo leí y me reí re-bonito:
EL MUNDO SEGUN CASCIARI
El autor es argentino, actualmente corresponsal de EL PAÍS de España.
Esta es su interpretación de la relación entre países.
Para compartir.
EL MUNDO SEGÚN CASCIARIPor Hernán Casciari.
Leí una vez que la Argentina no es mejor ni peor que España, sólo más joven. Me gustó esa teoría y entonces inventé un truco para descubrir la edad de los países basándome en el 'sistema perro'.
Desde chicos nos explicaron que para saber si un perro era joven o viejo había que multiplicar su edad biológica por 7.
En el caso de los países hay que dividir su edad histórica entre 14 para saber su correspondencia humana.
¿Confuso?
En este artículo pongo algunos ejemplos reveladores.Argentina nació en 1816, por lo tanto ya tiene 190 años. Si lo dividimos entre 14, Argentina tiene 'humanamente' alrededor de 13 años y medio, o sea, está en la edad del pavo.Es rebelde, pajera, no tiene memoria, contesta sin pensar y está llena de acné (¿será por eso que le dicen el granero del mundo?
Casi todos los países de América Latina tienen la misma edad y, como pasa siempre en esos casos, forman pandillas.
La pandilla del Mercosur son cuatro adolescentes que tienen un conjunto de rock. Ensayan en un garaje, hacen mucho ruido y jamás han sacado un disco.
Venezuela, que ya tiene tetitas, está a punto de unirse a ellos para hacer los coros. En realidad, como la mayoría de las chicas de su edad, quiere tener sexo, en este caso con Brasil, que tiene 14 años y el miembro grande.
México también es adolescente, pero con ascendente indígena. Por eso se ríe poco y no fuma ni un inofensivo porro, como el resto de sus amiguitos, sino que mastica peyote, y se junta con Estados Unidos, un retrasado mental de 17, que se dedica a atacar a los chicos hambrientos de 6 añitos en otros continentes.
En el otro extremo está la China milenaria. Si dividimos sus 1,200 años por 14 obtenemos una señora de 85, conservadora, con olor a pipí de gato, que se la pasa comiendo arroz porque no tiene -por ahora- para comprarse una dentadura postiza. La China tiene un nieto de 8 años, Taiwán, que le hace la vida imposible.Está divorciada desde hace rato de Japón, un viejo cascarrabias, que se juntó con Filipinas, una jovencita pendeja, que siempre está dispuesta a cualquier aberración a cambio de dinero.
Después, están los países que acaban de cumplir la mayoría de edad y salen a pasear en el BMW del padre. Por ejemplo, Australia y Canadá, típicos países que crecieron al amparo de papá Inglaterra y mamá Francia, con una educación estricta y concheta, y que ahora se hacen los locos.
Australia es una pendeja de poco más de 18 años, que hace topless y tiene sexo con Sudáfrica; mientras que Canadá es un chico gay emancipado, que en cualquier momento adopta al bebé Groenlandia para formar una de esas familias alternativas que están de moda.
Francia es una separada de 36 años, más puta que las gallinas, pero muy respetada en el ámbito profesional. Tiene un hijo de apenas 6 años: Mónaco, que va camino de ser puto o bailarín... o ambas cosas. Es amante esporádica de Alemania, camionero rico que está casado con Austria, que sabe que es cornuda, pero no le importa.
Italia es viuda desde hace mucho tiempo. Vive cuidando a San Marino y al Vaticano, dos hijos católicos idénticos a los mellizos de los Flanders. Estuvo casada en segundas nupcias con Alemania (duraron poco: tuvieron a Suiza), pero ahora no quiere saber nada con los hombres.
A Italia le gustaría ser una mujer como Bélgica: abogada, independiente, que usa pantalón y habla de política de tú a tú con los hombres (Bélgica también fantasea a veces con saber preparar espaguettis).
España es la mujer más linda de Europa (posiblemente Francia le haga sombra, pero pierde espontaneidad por usar tanto perfume). Anda mucho en tetas y va casi siempre borracha. Generalmente se deja follar por Inglaterra y Después hace la denuncia. España tiene hijos por todas partes (casi todos de 13 años), que viven lejos. Los quiere mucho, pero le molesta que, cuando tienen hambre, pasen una temporada en su casa y le abran la nevera.
Otro que tiene hijos desperdigados es Inglaterra. Sale en barco por la noche, se tira a las pendejas y a los nueve meses aparece una isla nueva en alguna parte del mundo. Pero no se desentiende de ella. En general las islas viven con la madre, pero Inglaterra les da de comer.
Escocia e Irlanda, los hermanos de Inglaterra que viven en el piso de arriba, se pasan la vida borrachos y ni siquiera saben jugar al fútbol. Son la vergüenza de la familia.
Suecia y Noruega son dos lesbianas de casi 40 años, que están buenas de cuerpo, a pesar de la edad, pero no le dan bola a nadie. Cojen y trabajan, pues son licenciadas en algo. A veces hacen trío con Holanda (cuando necesitan porro); otras, le histeriquean a Finlandia, que es un tipo medio andrógino de 30 años, que vive solo en un ático sin amueblar y se la pasa hablando por el móvil con Corea.
Corea (la del sur) vive pendiente de su hermana esquizoide. Son mellizas, pero la del norte tomó líquido amniótico cuando salió del útero y quedó estúpida. Se pasó la infancia usando pistolas y ahora, que vive sola, es capaz de cualquier cosa.
Estados Unidos, el retrasadito de 17, la vigila mucho, no por miedo, sino porque le quiere quitar sus pistolas.
Israel es un intelectual de 62 años que tuvo una vida de mierda. Hace unos años, Alemania, el camionero, no lo vio y se lo llevó por delante. Desde ese día Israel se puso como loco.
Ahora, en vez de leer libros, se lo pasa en la terraza tirándole piedras a Palestina, que es una chica que está lavando la ropa en la casa de al lado.
Irán e Irak eran dos primos de 16 que robaban motos y vendían los repuestos, hasta que un día le robaron un repuesto a la motoneta de Estados Unidos y se les acabó el negocio.. Ahora se están comiendo los mocos.
El mundo estaba bien así, hasta que un día Rusia se juntó (sin casarse) con la Perestroika y tuvieron como docena y media de hijos. Todos raros, algunos mongólicos, otros esquizofrénicos.
Hace una semana, y gracias a un despelote con tiros y muertos, los habitantes serios del mundo descubrimos que hay un país que se llama Kabardino-Balkaria. Un país con bandera, presidente, himno, flora, fauna...y ¡hasta gente!
A mí me da un poco de miedo que aparezcan países de corta edad, así, de repente. Que nos enteremos de costado y que, incluso, tengamos que poner cara de que ya sabíamos, para no quedar como ignorantes
Y yo me pregunto:¿Por qué siguen naciendo países, si los que hay todavía no funcionan?
Y luego yo dije WOW! De verdad sólo con la esperanza de que lleguen mensajes verdaderamente divertidos (no estúpidos) abro la bandeja de entrada.
Buen fin. Nos veemos... algún día
octubre 08, 2009
Estoy feliz
Me levanté a eso de las ocho y salí pa CU a nadar y luego a bañarme. regresé a mi casita caminando, conmpré una memelita roja sin cebolla y con quesillito y luego me cambié la ropa, colgué las cosas mojadas y me juí pa la escuela. Llegué y me encontré a Salazar, buscamos a Alberto y me puse a recortar dibujitos. Lueog clase, clase, clase. Receso. Clase-examen. Me fui pa' mi ensayo.
Todo el día anduve feliz. Ya tenía rato que no andaba de tan buen humor, sonriente, satisfecha. Óscar me dijo que era chido que anduviera feliz y luego me dijo que comprara unas copias de unos cuentos.
Los cuentos me gustan. Son rápidos, frescos, efectivos. Cada día debería ser como un cuento.
Y tengo la certeza de que lo quiero, de que me importa, que el reloj palpitante dentro de mí se descontrola, pierde el ritmo. El tiempo se me escapa de las manos cuando te tengo cerca.
Hoy estuve de buenas y feliz, tranquila, satisfecha. Fue un día perfecta.
[Foto de mi jeta en la que salgo medio bien]
septiembre 29, 2009
Los Buenos Tiempos... Siempre Serán Los Buenos Tiempos... (2)
Hace exactamete un año en un día (como muchos otros) en el que no había nada que hacer tomamos esta escena...
Decidimos titularlo Zapatazo, porque es un madrazo en la Zapata.
La espalda, claro, me dolió un par de días, pero eso fue nada comparado con la cantidad de risas que le saqué a las personas que lo veían...
Y esto es, una vez más un Los buenos tiempos siempre serán los buenos tiempos (para saber a lo que me refiero, denle click al link, o aquí.
Pronto pongo fotos de cómo es una presentación de danza tras bambalinas... A ver si puedo...
Saludos, y si pueden le pasan le video a más gentes pa que se distraigan un rato de la rutina que nos embarga a todos...
septiembre 19, 2009
..."sin reparar en formas tales que pongan freno a lo que ahora siento a raudales..."
quisiera fuera una declaración de amor,
romántica, sin reparar en formas tales
que pongan freno a lo que siento ahora a raudales.
Te amo, te amo, eternamente te amo.
Si me faltaras, no voy a morirme;
si he de morir, quiero que sea contigo.
Mi soledad se siente acompañada,
por eso a veces sé que necesito
tu mano, tu mano, eternamente tu mano.
Cuando te vi sabia que era cierto
Este temor de hallarme descubierto.
Tú me desnudas con siete razones,
me abres el pecho siempre que me colmas
de amores, de amores, eternamente de amores.
Si alguna vez me siento derrotado,
renuncio a ver el sol cada mañana;
rezando el clero que me has enseñado,
miro tu cara y digo a la ventana:
Yolanda, Yolanda, eternamente Yolanda.
No pude encontrar otro videa con un mejor audio [me dio wevita buscar...] y esta canción es re-buena! sisisi
septiembre 12, 2009
Semana extraña... más catarsis
Me senté en el piso, los sillones estaban mojados, recién lavados -era esa la causa del olor a limpio-, encendí la caja idiotizante y las notas del día se proyectaron frente a mis ojos y se quedaron en mi mente.
Capturan a un zeta en pleno San Manuel. El país está en crisis y la solución en subir los impuestos. Un fanático secuestra un avión con latas de jugo. Un hombre se suicida en Cholula por problemas económicos. Un hombre es encontrado en Atlixco muerto de una brutal golpiza. Un par de tipos se estampan en una casa y ambos mueren instantáneamente... el control remoto es la solución.
Platicando con mi profe de historia me dijo que lo que el sabe que es catarsis es cuando te sientas en el sillón y le cuentas tus penas a un psicoloco. En otro lado (parafraseando) leí que la catarsis es sacar lo que llevas dentro, sin necesidad de un psicoloco en un sillón...
Claro, yo ya lo había posteado aquí. Por si no se acuerdan chequen el post y ya...
Pues he encontrado otra manera de catarisis: la danza folclórica mexicana.
El mismo lugar, la misma música, el mismo profe... sólo que yo (la de antes) ya no soy yo (la de ahora). Y a darle pa'e'lante, a aprender de nuevo los pasos, las coreografías, la sonrisa y el maquillaje cargado... más catarsis, más vida... todo bien.
Feliz cumpleaños, estúpido Heber, ya sabes que te 'amiziimo'... no maaa! eres un tonto, pero te amo así como que demasiadísimo! ¿Ya sabes, no? jajaja Perdón por no haberme ido a embriagar contigo, es que de verdad me moría de weva.
Quiero un gato que se llame 3. 1415926535 8979323846 2643383279 5028841971 6939937510 (..........)-lín
Traducción: pi-lín
Más lluvia,
sólo otro poco.
Los pies fríos me gritan,
la cabeza estalla,
los dedos duelen.
El fuego no enciende,
la lluvia lo extingue.
Sólo un poco más de lluvia
y luego un poco de control, orden
después los textos, las ideas vivas...
septiembre 01, 2009
Surrealismo; Sabotaje de lo Rreal...
(Del fr. surréalisme).
1. m. Movimiento literario y artístico, cuyo primer manifiesto fue realizado por André Breton en 1924, que intenta sobrepasar lo real impulsando con automatismo psíquico lo imaginario y lo irracional.
Eso es lo que dice el diccionario sobre lo que es el surrealismo.
Aunque me gusta más lo que dice acá:
El Surrealismo trata de plasmar el mundo de los sueños y de los fenómenos subconscientes. Este sector recóndito del ser humano se considera apto para el análisis artístico. Breton intenta descubrir las profundidades del espíritu. Así lo pone de relieve en su Primer Manifiesto del Surrealismo (1924): "Creo en el encuentro futuro de esos dos estados, en apariencia tan contradictorios, como son el sueño y la realidad, en una especie de realidad absoluta, de surrealidad". El Surrealismo no sólo afectó al mundo de la pintura, sino también al cine, la fotografía, el teatro, la poesía... . El resultado es un mundo aparentemente absurdo, alógico, en el que los fenómenos del subconsciente escapan al dominio de la razón.
El lunes fui al Museo Amparo a ver una exposición de fotografías surrealistas y de vanguardia. "Sabotaje de lo Real" es el título de la exposición.
Y pues como no tengo nada más que agregar, mas que fueron 229 fotos y por lo menos la mitad las prestó un museo de arte moderno en París y que había una sala "no apta para menores debido a su contenido" y que las fotos estaban bien chiditas.
De Man Ray.
Esta se llama Frustración, y esta wow!
Mano-concha, 1934, de Dora Maar.(Segmento de la obra). Centro Georges Pompidou, Museo Nacional de Arte Moderno, París.
Pues eso es todo por este día. Lo que prosigue es trabajar sobre la imagen, sobre el sentimiento.
Ya quiero los libros de García Márquez!
De verdad extraño a mi niño de los ojitos bonitos....
Buena semana, jóvenes!
agosto 18, 2009
agosto 16, 2009
I ♥ School!!!!*★.•
¿Qué otra cosa puedo decir?Me encanta ir a la escuela.
Lo mejor de todo es que siempre, después de las vacaciones, regreso con los ánimos encendidos, energías renovadas, ideas nuevas, planes, sueños. Todos incluyen subir mis calificaciones, aplicarme, hacer tareas, ser más organizada...
Al principio todo va bien, pero cuando pasan un par de semanas todo eso se me olvida y caigo en lo mismo...
Sea como sea, mañana regresaré a la PEZ con el mismo brío de todos los años anteriores y a ver qué pasa, pues ya tengo a dos personas que me regañarán si no me apuro o si me distraigo con algo...
agosto 15, 2009
Se vomitan conejos...
Él padecía de neurosis.
Acá pedacitos de un artículo que me encontré en no me acuerdo dónde:
En Carta a una señorita en París es el caso del conejo, pero indudablemente es mucho más que un simple animal; Según Barrientos, el conejo está relacionado con la enfermedad; si no personifica al sufrimiento mismo, entonces encarna alguno de sus síntomas. Entonces, él explica que el cuento se basa en una enfermedad personal. Ya que se ha establecido que el acto de vomitar conejos está asociado a la producción de escritura (“el conejo recíén nacido es como un poema en sus primeros minutos”, según Cortázar en su cuento Bestiario), y si el acto de escribir funciona como una cura o catarsis (el mismo autor se cura de síntomas neuróticos al escribir Circe o Carta...), entonces el vomitar conejos puede representar algún tipo de tratamiento contra alguna enfermedad. Esta enfermedad no tiene por qué ser física, puede ser una enfermedad de la modernidad, en la cual los conejos actúan como cura. El comportamiento de estos animales pretende liberar al protagonista de este trastorno, pero se ve que él no acepta la forma de cura que su propio cuerpo propone: la resiste, y finalmente termina muriendo.
Ya desde el principio de la obra nos damos cuenta de que el personaje está en cierto conflicto: “yo no quería venirme a vivir a su departamento...”, pero en las páginas siguientes revela que había ido a la casa para descansar. Los síntomas de su conflicto, de su crisis, de su enfermedad moderna serían entonces: el cambio constante (cuando expresa que ha cerrado muchas maletas en su vida, y se ha pasado horas haciendo equipajes); la presión de su trabajo y todo lo que hacía en su tiempo libre (leer historia argentina por ejemplo), y a su vez, la mudanza (“esta mudanza me alteró por dentro”) a un ambiente ajeno, propiedad de una persona ausente y lejana (no sólo lejana físicamente, sino lejana en el sentido de que ella -Andrée - era de una clase social más alta, refinada y de cierto modo, inalcanzable). Asimismo, todas las cosas y objetos de la casa que él no puede tocar lo oprimen de alguna forma: “Y yo no puedo acercar los dedos a un libro...destapar la caja de música, sin que un sentimiento de ultraje y desafío me pase por los ojos como un bando de gorriones”.
El personaje no puede hacerlo, pero los conejos sí. El conflicto interno que tiene el personaje le provoca una reacción corporal, que es la de vomitar el primer conejo en el ascensor para poder subir e instalarse en el departamento; según él, este acto es “un anuncio de lo que sería mi vida en su casa” (por la casa de Andrée). Recordemos que él expresa en el comienzo del cuento que no quería ir a vivir al departamento porque “le duele ingresar en un orden cerrado, construido ya hasta en las más finas mallas del aire...”. De este modo, los conejos parecen una especie de vacuna contra el orden que tanto molesta al personaje dentro del departamento (“Ah, querida Andrée, qué difícil oponerse, aun aceptándolo con entera sumisión del propio ser, al orden minucioso que una mujer instaura en su liviana residencia”). Se van multiplicando cada vez más para “atacar” al orden que resultaba nocivo para el personaje: juegan entre los objetos que él no puede tocar y que pertenecen a esa clase más alta que resulta inaccesible para él mismo (el cuadro de Miguel de Unamuno, los libros del anaquel -que son roídos por los conejos-, etc). Se puede decir entonces que los conejos quiebran o alteran el orden del departamento y del mundo; también corrompen el tiempo, cambiando el día por la noche. Crean un nuevo mundo, su mundo interior, bajo la luz del “triple sol” de la lámpara que también roen. Juegan y hasta destruyen los objetos que marcan la cultura (libros, etc), por lo cual el protagonista no tiene ni siquiera tiempo para ocuparse de sus cosas, ya que debe arreglar lo que los animales han dejado roto, como por ejemplo la lámpara con el vientre lleno de mariposas y caballeros antiguos cuyo trizado debe recomponer con el cemento especial comprado en la casa inglesa. En conclusión, el personaje se termina integrando a la vida de los conejos (inconscientemente, o no): se queda con ellos, se adapta a sus horarios, los alimenta de trébol, los cuida y vigila. El personaje, quien anteriormente se siente molesto por el orden, luego termina por imponer un ritmo en su vida: “las costumbres son formas concretas de ritmo, son la cuota de ritmo que nos ayuda a vivir”. O sea, su vomitar de conejos en forma mensual puede significar el fin de su ritmo de vida urbana (el trabajo), y la aparición de otro ritmo, otro orden de vida. Todo esto, sumado al miedo que lo dominaba -les tiene miedo desde que vomita el primer conejo: "En seguida tuve miedo (¿ o era extrañeza? No, miedo de la misma extrañeza, acaso)..."-, hace que el tratamiento de los conejos no funcione y el conflicto interno del personaje se acreciente. Finalmente se tira del balcón...
Los conejos no logran entonces curar al protagonista, pero puede ser que lo salven al llevarlo a una muerte alegre y renovadora. Posiblemente en la muerte él haya encontrado la paz que deseaba, pues en ella existe la posibilidad de salvación
Otros símbolos, como la tacita (que se repite constantemente en las primeras hojas del cuento), los libros del anaquel o la lámpara, son objetos que demuestran la clase alta de Andrée, pero que resultan inalcanzables para el protagonista, quien no es capaz ni siquiera de tocarlos. Los conejos, en cambio, sí pueden hacerlo; por lo tanto, estos símbolos representan esa “riqueza cultural” que el personaje no tiene, que no puede alcanzar, y esto (sumado al orden de la casa que resultaba nocivo al protagonista) obviamente le provoca un conflicto interno tan serio, que ni los pobres conejos pueden curar. Es por esto que el personaje muere: no logra adaptarse a ese cambio de orden moderno que los conejos proponen
agosto 12, 2009
Alicia en el País de las Maravillas
Les dejo un poco de lo que dice una página sobre la peli, para que se convenzan de ir a verla y no desperdicien su dinero como con HP6 (jejeje)
"Una novedad particular es que no habrá una figura rutilante en el rol de Alicia, sino que para ese menester, el director, junto a la Disney, productora del filme, se decidieron por sorprendernos con una desconocida actriz australiana de nombre Mia Wasikowska, aunque junto a ella se habían barajado nombres más familiares como los de Helena Bonham-Carter, Evan Rachel, Ryan Nikole Parker y hasta la noctámbula Lindsay Lohan, quien aseguró que el papel era a su medida.
Si bien la historia original casi no se verá modificada, lo que si se promete es aggionarla con increíbles efectos visuales. Para ello, el realizador, echará mano de las últimas tecnologías, por ejemplo, se combinará la tecnología Performance Capture, que entre otras cosas digitaliza a los actores, sus voces y sus imágenes quedan calcadas con muchísima fidelidad en la computadora, con representaciones de escenas actuadas por los actores de carne y hueso."
El tráiler es este. Nota súper importante: Véanlo aquí!!!!
El sombrerero loco, a quien da vida el chico-bonito Johnny Deppagosto 05, 2009
"Carta a una señorita en París"
Esta es la última parte del texto de Cortázar. Disfrutenla...
Son diez. Casi todos blancos. Alzan la tibia cabeza hacia las lámparas del salón, los tres soles inmóviles de su día, ellos que aman la luz porque su noche no tiene luna ni estrellas ni faroles. Miran su triple sol y están contentos. Así es que saltan por la alfombra, a las sillas, diez manchas livianas se trasladan como una moviente constelación de una parte a otra, mientras yo quisiera verlos quietos, verlos a mis pies y quietos -un poco el sueño de todo dios, Andrée, el sueño nunca cumplido de los dioses-, no así insinuándose detrás del retrato de Miguel de Unamuno, en torno al jarrón verde claro, por la negra cavidad del escritorio, siempre menos de diez, siempre seis u ocho y yo preguntándome dónde andarán los dos que faltan, y si Sara se levantara por cualquier cosa, y la presidencia de Rivadavia que yo quería leer en la historia de López. No sé cómo resisto, Andrée. Usted recuerda que vine a descansar a su casa. No es culpa mía si de cuando en cuando vomito un conejito, si esta mudanza me alteró también por dentro - no es nominalismo, no es magia, solamente que las cosas no se pueden variar así de pronto, a veces las cosas viran brutalmente y cuando usted esperaba la bofetada a la derecha-. Así, Andrée, o de otro modo, pero siempre así. Le escribo de noche. Son las tres de la tarde, pero le escribo en la noche de ellos. De día duermen. ¡Qué alivio esta oficina cubierta de gritos, órdenes, máquinas Royal, vicepresidentes y mimeógrafos! ¡Qué alivio, qué paz, qué horror, Andrée! Ahora me llaman por teléfono, son los amigos que se inquietan por mis noches recoletas, es Luis que me invita a caminar o Jorge que me guarda un concierto. Casi no me atrevo a decirles que no, invento prolongadas e ineficaces historias de mala salud, de traducciones atrasadas, de evasión. Y cuando regreso y subo en el ascensor -ese tramo, entre el primero y el segundo piso- me formulo noche a noche irremediablemente la vana esperanza de que no sea verdad. Hago lo que puedo para que no destrocen sus cosas. Han roído un poco los libros del anaquel más bajo, usted los encontrará disimulados para que Sara no se dé cuenta. ¿Quería usted mucho su lámpara con el vientre de porcelana lleno de mariposas y caballeros antiguos? El trizado apenas se advierte, toda la noche trabajé con un cemento especial que me vendieron en una casa inglesa -usted sabe que las casas inglesas tienen los mejores cementos- y ahora me quedo al lado para que ninguno la alcance otra vez con las patas (es casi hermoso ver cómo les gusta pararse, nostalgia de lo humano distante, quizá imitación de su dios ambulando y mirándolos hosco; además usted habrá advertido -en su infancia, quizá- que se puede dejar a un conejito en penitencia contra la pared, parado, las patitas apoyadas y muy quieto horas y horas). A las cinco de la mañana (he dormido un poco, tirado en el sofá verde y despertándose a cada carrera afelpada, a cada tintineo) los pongo en el armario y hago la limpieza. Por eso Sara encuentra todo bien aunque a veces le he visto algún asombro contenido, un quedarse mirando un objeto, una leve decoloración de la alfombra, y de nuevo el deseo de preguntarme algo, pero yo silbando las variaciones sinfónicas de Franck, de manera que nones. Para qué contarle, Andrée, las minucias desventuradas de ese amanecer sordo y vegetal, en que camino entredormido levantando cabos de trébol, hojas sueltas, pelusas blancas, dándome contra los muebles, loco de sueño, y mi Gide que se atrasa, Troyat que no he traducido, y mis respuestas a una señora lejana que estará preguntándose ya si... para qué seguir todo esto, para qué seguir esta carta que escribo entre teléfonos y entrevistas. Andrée, querida Andrée, mi consuelo es que son diez y ya no más. Hace quince días contuve en la palma de la mano un último conejito, después nada, solamente los diez conmigo, su diurna noche y creciendo, ya feos y naciéndoles el pelo largo, ya adolescentes y llenos de urgencias y caprichos, saltando sobre el busto de Antinoo (¿es Antinoo, verdad, ese muchacho que mira ciegamente?) o perdiéndose en el living donde sus movimientos crean ruidos resonantes, tanto que de allí debo echarlos por miedo a que los oiga Sara y se me aparezca horripilada, tal vez en camisón -porque Sara ha de ser así, con camisón- y entonces... Solamente diez, piense usted esa pequeña alegría que tengo en medio de todo, la creciente calma con que franqueo de vuelta los rígidos cielos del primero y el segundo piso. Interrumpí esta carta porque debía asistir a una tarea de comisiones. La continúo aquí en su casa, Andrée, bajo una sorda grisalla de amanecer. ¿Es de veras el día siguiente, Andrée? Un trozo en blanco de la página será para usted el intervalo, apenas el puente que une mi letra de ayer a mi letra de hoy. Decirle que en ese intervalo todo se ha roto, donde mira usted el puente fácil oigo yo quebrarse la cintura furiosa del agua, para mí este lado del papel, este lado de mi carta no continúa la calma con que venía yo escribiéndole cuando la dejé para asistir a una tarea de comisiones. En su cúbica noche sin tristeza duermen once conejitos; acaso ahora mismo, pero no, no ahora - En el ascensor, luego, o al entrar; ya no importa dónde, si el cuándo es ahora, si puede ser en cualquier ahora de los que me quedan. Basta ya, he escrito esto porque me importa probarle que no fui tan culpable en el destrozo insalvable de su casa. Dejaré esta carta esperándola, sería sórdido que el correo se la entregara alguna clara mañana de París. Anoche di vuelta a los libros del segundo estante; alcanzaban ya a ellos, parándose o saltando, royeron los lomos para afilarse los dientes -no por hambre, tienen todo el trébol que les compro y almaceno en los cajones del escritorio. Rompieron las cortinas, las telas de los sillones, el borde del autorretrato de Augusto Torres, llenaron de pelos la alfombra y también gritaron, estuvieron en círculo bajo la luz de la lámpara, en círculo y como adorándome y de pronto gritaban, gritaban como yo no creo que griten los conejos. He querido en vano sacar los pelos que estropean la alfombra, alisar el borde de la tela roída, encerrarlos de nuevo en el armario. El día sube, tal vez Sara se levante pronto. Es casi extraño que no me importe Sara. Es casi extraño que no me importe verlos brincar en busca de juguetes. No tuve tanta culpa, usted verá cuando llegue que muchos de los destrozos están bien reparados con el cemento que compré en una casa inglesa, yo hice lo que pude para evitarle un enojo... En cuanto a mí, del diez al once hay como un hueco insuperable. Usted ve: diez estaba bien, con un armario, trébol y esperanza, cuántas cosas pueden construirse. No ya con once, porque decir once es seguramente doce, Andrée, doce que será trece. Entonces está el amanecer y una fría soledad en la que caben la alegría, los recuerdos, usted y acaso tantos más. Está este balcón sobre Suipacha lleno de alba, los primeros sonidos de la ciudad. No creo que les sea difícil juntar once conejitos salpicados sobre los adoquines, tal vez ni se fijen en ellos, atareados con el otro cuerpo que conviene llevarse pronto, antes de que pasen los primeros colegiales.
agosto 03, 2009
"Carta a una señorita en París"
Me decidí, con todo, a matar al conejito apenas naciera. Yo viviría cuatro meses en su casa: cuatro -quizá, con suerte, tres- cucharadas de alcohol en el hocico. (¿Sabe usted que la misericordia permite matar instantáneamente a un conejito dándole de beber una cucharada de alcohol? Su carne sabe luego mejor, dicen, aunque yo... Tres o cuatro cucharadas de alcohol, luego el cuarto baño o un paquete sumándose a los desechos). Al cruzar el tercer piso el conejito se movía en mi mano abierta. Sara esperaba arriba, para ayudarme a entrar las valijas... ¿Cómo explicar que un capricho, una tienda de animales? Envolví el conejito en mi pañuelo, lo puse en el bolsillo del sobretodo dejando el sobretodo suelto para no oprimirlo. Apenas se movía. Su menuda conciencia debería estarle revelando hechos importantes: que la vida es un movimiento hacia arriba con un click final, y que es también un cielo bajo, blanco, envolvente y oliendo a lavanda, en el fondo de un pozo tibio. Sara no vio nada, le fascinaba demasiado el arduo problema de ajustar su sentido de orden a mi valija-ropero, mis papeles y mi displicencia ante sus elaboradas explicaciones donde abunda la expresión "por ejemplo". Apenas pude me encerré en el baño; matarlo ahora. Una fina zona de calor rodeaba el pañuelo, el conejito era blanquísimo y creo que más lindo que los otros. No me miraba, solamente bullía y estaba contento, lo que era el más horrible modo de mirarme. Lo encerré en el botiquín vacío y me volví para desempacar, desorientado pero no infeliz, no culpable, no jabonándome las manos para quitarles una última convulsión. Comprendía que no podía matarlo. Pero esa misma noche vomité un conejito negro. Y dos días después uno blanco. Y a la cuarta noche un conejito gris. Usted ha de amar el bello armario de su dormitorio, con la gran puerta que se abre generosa, las tablas vacías a la espera de mi ropa. Ahora los tengo ahí. Ahí dentro. Verdad que parece imposible; ni Sara lo creería. Porque Sara nada sospecha, y el que no sospeche nada procede de mi horrible tarea, una tarea que se lleva mis días y mis noches en un solo golpe de rastrillo y me va calcinando por dentro y endureciendo como esa estrella de mar que ha puesto usted sobre la bañera y que a cada baño parece llenarle a uno el cuerpo de sal y azotes de sol y grandes rumores de profundidad. De día duermen. Hay diez. De día duermen. Con la puerta cerrada, el armario es una noche diurna solamente para ellos, allí duermen su noche con sosegada obediencia. Me llevo las llaves del dormitorio al partir a mi empleo. Sara debe creer que desconfío de su honradez y me mira dubitativa, se le ve todas las mañanas que está por decirme algo, pero al final se calla y yo estoy tan contento. (Cuando arregla el dormitorio, de nueve a diez, hago ruido en el salón, pongo un disco de Benny Carter que ocupa toda la atmósfera, y como Sara es también amiga de saetas y pasodobles, el armario parece silencioso y acaso lo esté, porque para los conejitos transcurre ya la noche y el descanso). Su día principia a esa hora que sigue a la cena, cuando Sara se lleva la bandeja con un menudo tintinear de tenacillas de azúcar, me desea buenas noches -sí, me las desea, Andrée, lo más amargo es que me desea las buenas noches- y se encierra en su cuarto y de pronto estoy yo solo, solo con el armario condenado, solo con mi deber y mi tristeza. Los dejo salir, lanzarse ágiles al asalto del salón, oliendo vivaces el trébol que ocultaban mis bolsillos y ahora hace en la alfombra efímeras puntillas que ellos alteran, remueven, acaban en un momento. Comen bien, callados y correctos, hasta ese instante no tengo nada que decir, los miro solamente desde el sofá, con un libro inútil en la mano -yo que quería leerme todos sus Giraudoux, Andrée, y la historia argentina de López que tiene usted en el anaquel más bajo-; y se comen el trébol.
Insisto, si alguien necesita una explicación sobre los conejillos, sólo pregunten. Explicaciones existen y son raras. Cortázar es buenísimo.
Por cierto, si quieren posts de otros escritores chidos, pídanlos.
Y como he andado medio distraída, pues me veo en la necesidad de solicitar sugerencias para el blog.
Mi amada señorita, después le llevo un poco de pay de queso-delicioso. Y me dice el nombre del mostrito que le regalé.
Tú, te odio eres un idiota.
Jess, te amo nena gracias por estar cuando te necesito.
Chico, gracias por ser tan lindo. El desayuno estaba rico. Gracias.
Ixchel, no te enojes conmigo, él es muy bueno, me hace feliz.
El tercer mundo es oscuro, le hace falta un estéreo.
Otro tú, de verdad crees que se acabó todo?
Chabis, eres muy linda.
Eddy-eddy, eres un peque.
Lila, eres wow!
Señora Clau, gracias por las palabras y por la cama.
El estúpido feisbuc dice que moriré de asfixia...
O que me cortaré las venas hasta desangrarme...
Y que soy un peligro para la sociedad...
Que estoy irrremediablemente enamorada...
Y que al parecer él está enamorado de mí...
Cosa estúpida...
Encontré mi primer libro de la infancia, insisto: gracias chico, eres muy lindo y no es malo ser lindo, es muy bonito.
Yo te quiero. Me quieres?
julio 29, 2009
"Carta a una señorita en París
Lo postearé en 4 partes, porque está un poquito largo.
Gracias a las lindas personas que me dejan comentarios.
Yo también los quiero.
Carta a una señorita en París
Andrée, yo no quería venirme a vivir a su departamento de la calle Suipacha. No tanto por los conejitos, más bien porque me duele ingresar en un orden cerrado, construido ya hasta en las más finas mallas del aire, esas que en su casa preservan la música de la lavanda, el aletear de un cisne con polvos, el juego del violín y la viola en el cuarteto de Rará. Me es amargo entrar en un ámbito donde alguien que vive bellamente lo ha dispuesto todo como una reiteración visible de su alma, aquí los libros (de un lado en español, del otro en francés e inglés), allí los almohadones verdes, en este preciso sitio de la mesita el cenicero de cristal, que parece el corte de una pompa de jabón, y siempre un perfume, un sonido, un crecer de plantas, una fotografía del amigo muerto, ritual de bandejas con té y tenacillas de azúcar... ah, querida Andrée, que difícil oponerse, aun aceptándolo con entera sumisión del propio ser, al orden minucioso que una mujer instaura en su liviana residencia. Cuán culpable tomar una tacita de metal y ponerla al otro extremo de la mesa, ponerla allí simplemente porque uno ha traído sus diccionarios ingleses y es de este lado, al alcance de la mano, donde habrán de estar. Mover esa tacita vale por un horrible rojo inesperado en medio de una modulación de Ozenfant, como si de golpe las cuerdas de todos los contrabajos se rompieran al mismo tiempo con el mismo espantoso chicotazo en el instante más callado de una sinfonía de Mozart. Mover esa tacita altera el juego de relaciones de toda la casa, de cada objeto con otro, de cada momento de su alma con el alma entera de la casa y su habitante lejana. Y yo no puedo acercar los dedos a un libro, ceñir apenas el cono de luz de una lámpara, destapar la caja de música, sin que un sentimiento de ultraje y desafío me pase por los ojos como un bando de gorriones. Usted sabe por qué vine a su casa, a su quieto salón solicitado de mediodía. Todo parece tan natural, como siempre que no se sabe la verdad. Usted se ha ido a París, yo me quedé con el departamento de la calle Suipacha, elaboramos un simple y satisfactorio plan de mutua conveniencia hasta que septiembre la traiga de nuevo a Buenos Aires y me lance a mí a alguna otra casa donde quizá... Pero no le escribo por eso, esta carta se la envío a causa de los conejitos, me parece justo enterarla; y porque me gusta escribir cartas, y tal vez porque llueve. Me mudé el jueves pasado, a las cinco de la tarde, entre niebla y hastío. He cerrado tantas maletas en mi vida, me he pasado tantas horas haciendo equipajes que no llevaban a ninguna parte, que el jueves fue un día lleno de sombras y correas, porque cuando yo veo las correas de las valijas es como si viera sombras, elementos de un látigo que me azota indirectamente, de la manera más sutil y más horrible. Pero hice las maletas, avisé a su mucama que vendría a instalarme, y subí en el ascensor. Justo entre el primero y segundo piso sentí que iba a vomitar un conejito. Nunca se lo había explicado antes, no crea que por deslealtad, pero naturalmente uno no va a ponerse a explicarle a la gente que de cuando en cuando vomita un conejito. Como siempre me ha sucedido estando a solas, guardaba el hecho igual que se guardan tantas constancias de lo que acaece (o hace uno acaecer) en la privacía total. No me lo reproche, Andrée, no me lo reproche. De cuando en cuando se me ocurre vomitar un conejito. No es razón para no vivir en cualquier casa, no es razón para que uno tenga que avergonzarse y estar aislado y andar callándose. Cuando siento que voy a vomitar un conejito, me pongo dos dedos en la boca como una pinza abierta, y espero a sentir en la garganta la pelusa tibia que sube como una efervescencia de sal de frutas. Todo es veloz e higiénico, transcurre en un brevísimo instante. Saco los dedos de la boca, y en ellos traigo sujeto por las orejas a un conejito blanco. El conejito parece contento, es un conejito normal y perfecto, sólo que muy pequeño, pequeño como un conejito de chocolate pero blanco y enteramente un conejito. Me lo pongo en la palma de la mano, le alzo la pelusa con una caricia de los dedos, el conejito parece satisfecho de haber nacido y bulle y pega el hocico contra mi piel, moviéndolo con esa trituración silenciosa y cosquilleante del hocico de un conejo contra la piel de una mano. Busca de comer y entonces yo (hablo de cuando esto ocurría en mi casa de las afueras) lo saco conmigo al balcón y lo pongo en la gran maceta donde crece el trébol que a propósito he sembrado. El conejito alza del todo sus orejas, envuelve un trébol tierno con un veloz molinete del hocico, y yo sé que puedo dejarlo e irme, continuar por un tiempo una vida no distinta a la de tantos que compran sus conejos en las granjas. Entre el primero y el segundo piso, Andrée, como un anuncio de lo que sería mi vida en su casa, supe que iba a vomitar un conejito. Enseguida tuve miedo (¿o era extrañeza? No, miedo de la misma extrañeza, acaso) porque antes de dejar mi casa, sólo dos días antes, había vomitado un conejito y estaba seguro por un mes, por cinco semanas, tal vez seis con un poco de suerte. Mire usted, yo tenía perfectamente resuelto el problema de los conejitos. Sembraba trébol en el balcón de mi otra casa, vomitaba un conejito, lo ponía en el trébol y al cabo de un mes, cuando sospechaba que de un momento a otro... entonces regalaba el conejo ya crecido a la señora de Molina, que creía en un hobby y se callaba. Ya en otra maceta venía creciendo un trébol tierno y propicio, yo aguardaba sin preocupación la mañana en que la cosquilla de una pelusa subiendo me cerraba la garganta, y el nuevo conejito repetía desde esa hora la vida y las costumbres del anterior. Las costumbres, Andrée, son formas concretas del ritmo, son la cuota de ritmo que nos ayuda a vivir. No era tan terrible vomitar conejitos una vez que se había entrado en el ciclo invariable, en el método. Usted querrá saber por qué todo ese trabajo, por qué todo ese trébol y la señora de Molina. Hubiera sido preferible matar enseguida al conejito y... Ah, tendría usted que vomitar tan sólo uno, tomarlo con dos dedos y ponérselo en la mano abierta, adherido aún a usted por el acto mismo, por el aura inefable de su proximidad apenas rota. Un mes distancia tanto; un mes es tamaño, largos pelos, saltos, ojos salvajes, diferencia absoluta. Andrée, un mes es un conejo, hace de veras a un conejo; pero el minuto inicial, cuando el copo tibio y bullente encubre una presencia inajenable... Como un poema en los primeros minutos, el fruto de una noche de Idumea: tan de uno que uno mismo... y después tan no uno, tan aislado y distante en su llano mundo blanco tamaño carta.
julio 21, 2009
I ♥ Dr. House...
Saludos de menta y besos de chocolate
julio 11, 2009
VACACIONES
Bueno, pues las vacaciones empezaron, para mí, desde el martes pasado. Por fin.
Les contaré la historia del desafortunado hecho que me llevó a conocer a tan admirable persona. Tengo una nueva amiga. La conocí mientras estaba nadando en el Alb..., ella estaba ahí, sumergida, esperando. Y yo también estaba ahí, sólo que yo no esperaba nada, de hecho, dejé de esperar algo nuevo desde hace tiempo.
Para no hacer cansada la historia y no tengan que leer tanto y yo escribir mucho, porque ya me tengo que ir, les platicaré que me la encontré debajo del agua y que sus ojos y su sonrisa irradiaban felicidad y calma, además de que sus palabras y sus oraciones estaban perfectamente construidas. Platicamos un buen rato, compartimos experiencias y aficiones. Ahora ella es mi amiga.
Y pa' que vean que le tengo haarta confianza, ya pronto encontrarán posts que serán escritos y publicados por ella. Les aviso pa' que no la critiquen duramente.
"¡Eso es todo amigos!"
Por cierto, su nombre es Ixchel...
P. D. Mostrito, perdóneme. ¿sí?
julio 07, 2009
CANONICEMOS A LAS PUTAS
Das el placer, oh puta redentora del mundo, y nada pides a cambio sino unas monedas miserables. No exiges ser amada, respetada, atendida, ni imitas a las esposas con los lloriqueos, las reconvenciones y los celos. No obligas a nadie a la despedida ni a la reconciliación; no chupas la sangre ni el tiempo; eres limpia de culpa; recibes en tu seno a los pecadores, escuchas las palabras y los sueños, sonríes y besas. Eres paciente, experta, atribulada, sabia, sin rencor.
No engañas a nadie, eres honesta, íntegra, perfecta; anticipas tu precio, te enseñas; no discriminas a los viejos, a los criminales, a los tontos, a los de otro color; soportas las agresiones del orgullo, las asechanzas de los enfermos; alivias a los impotentes, estimulas a los tímidos, complaces a los hartos, encuentras la formula de los desencantados. Eres la confidente del borracho, el refugio del perseguido, el lecho del que no tiene reposo.
Has educado tu boca y tus manos, tus músculos y tu piel, tus vísceras y tu alma. Sabes vestir y desvestirte, acostarte, moverte. Eres precisa en el ritmo, exacta en el gemido, dócil a las maneras del amor.
Eres la libertad y el equilibrio; no sujetas ni detienes a nadie; no sometes a los recuerdos y a la espera. Eres pura presencia, fluidez, perpetuidad.
En el lugar en que oficias a la verdad y a la belleza de la vida, ya sea en el burdel elegante, la casa discreta o el camastro de la pobreza, eres lo mismo que una lámpara, un vaso de agua y un pan.
Oh puta amiga, amante, amada, recodo de este día de siempre, te reconozco, te canonizo a un lado de los hipócritas y los perversos, te doy todo mi dinero, te corono con hojas de yerba y me dispongo a prender de ti todo el tiempo.
Jaime Sabines
julio 03, 2009
CINE
(tíulo alternativo: la hera del yelo trres)
Pues hoy fue día de cine con amigos.
Me levanté temprano con chinguiñas en los ojos (jeje, no es verdad) y con las sábanas pegadas a mi cuerpo; estaban pegadas porque ayer sudé como cerdo y no me metí a bañar. Como pude salí ilesa de la batalla con mi ropa de cama y me encaré con la ausencia de mi encendedor para prender el boiler...
Cuando hube encontrado mi encendedor, prendido el boiler, puesto mi ropa y agarrado mi toalla; me metí de nuevo a la cama, sólo para que la alarma de despertador de mi celular me despertara a los cinco minutos...
Me metí a bañar y después salí volando de mi casa. Tomé la combi y llegué a la casa de la Bola de
Pelos.
En el camino para llegar con mi Querida, me di cuenta de que mi Bola de Pelos estaba de malas o algo así... no me gusta que esté raro, porque me hace imaginar cosas extrañas...
Entramos al cine. Función de 11:30. Palomitas bañadas en salsa.
Película.
En resumidas cuentas: Sid encuentra unos huevos de dinosurio y se los lleva para criarlos, pues se siente miserable al ver que Diego se va a buscar aventuras y que Many & Ely son felices y están a punto de formar una familia. Luego llega la mamá dinosauria buscando sus huevos, que ya son dinosauritos, y cuando los encuentra se lleva a Sid con ella. Los otros (incluido Diego) deciden ir a rescatar a Sid y le siguen el rastro a la dinosauria y llegan a una tierra rara donde hay puros dinosaurios, con exepción de una comadreja loca que se llama Bok (o algo así...) quien es el que los guía para buscar al perezoso.
Bla, bla, bla... en medio del camino a la mamuta se le ocurre dar a luz a sabiendas de que estan cerca de encontrar al Sid y de que un dinosaurio terrible llamado Rudy los persigue...
Bla, bla, blaaa... luchan contra el dinosaurio todos juntos (menos la recién parida y su hija of course), le ganan y todos regresan a sus vidas de color rosa...
(La ardilla Scrat encuentra a una chica y ambos pelean por una nuez, por lo menos, la mitad de la película, después él la salva; ella se enamora, viven juntos; pero la Nuez regresa a la vida de Scrat sacando a patadas a la tipa esta...)
Qué bonita peliii!!!
sisii!!!
me reí como niña peque que va al kínder y le gusta el color rosa
Es muy divertida, la vería de nuevo, pero me temo que tengo otra cita con las salas de cine que me esperan para que vea "Transformers", "Enemigos Públicos", y ya próximamente "Harry Potter"... y otras más que seguro estarán rebuenas!!!!
sisii!!!
que viva el verano!! que mueran las asesorías de mate... ahhh no verdad, jeje se murieron hoy... mm entonces que se muera... quien se quiera morir, que se muera!!!
Y ya!
P.D. Mi estimado señorito: quiero dormir en tu cama...

